¡Una clave valiosa a la hora de educar !
Hola amig@s!!! Esta vez quiero tratar un tema que siempre quise compartir. Todo comenzó ayer en la mañana, cuando iba de camino a comprar algunos obsequios para la navidad. En el autobús una madre le dijo a su hijo pequeño: ¡No seas grosero conmigo! Ella le había dado una galleta y el niño la tiró al piso. Inmediatamente recordé una lección que recibí de mi esposo, varios años atrás: "Duro con la tarea, suave con la persona" fue uno de los temas de la clase de hoy, me comentó. Él adelantaba una especialización en Gerencia estratégica y estaban hablando sobre la negociación. Cuando él me explicó a qué se refería dicha frase, inmediatamente yo la trasladé a mi campo de acción que son los niños. Fue en ese momento que comprendí la importancia de ser muy cuidadosa con mi lenguaje, a la hora de hacer un llamado de atención o corregir a un niño(a). Te lo voy a ejemplificar:
FRASE INCORRECTA
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FRASE
CORRECTA
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¡Mentiroso!
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No está bien decir mentiras o me molesta que digas mentiras. Se invalida la "tarea" o acción de decir mentiras.
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¡No seas sucio!
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No está bien meterse eso a la boca o es peligroso meterse eso a la boca. Se invalida la "tarea" o la acción de meterse cosas a la boca.
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¡Eres desordenado!
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Está mal que dejes tus juguetes tirados, o me molesta que dejes tus juguetes regados. Se invalida la "tarea" o acción de dejar los juguetes en desorden.
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La diferencia entre decirlo en forma incorrecta o decirlo de forma correcta está en la autoestima del niño(a). Estamos lesionando la autoestima de los niños cuando les decimos: mentirosos, sucios, desordenados, etc. Nuestra molestia debe recaer sobre la "tarea" o la acción de "mentir" de la "suciedad "o del "desorden", para citar los ejemplos.
¿Te has preguntado cómo le hablaría Jesús a un niño para educarlo? Es claro que no lo juzgaría, Lucas 6:37 No juzguen, y no se les juzgará. No condenen, y no se les condenará. También sabemos que lo haría con amor! sus palabras no lo dañarían. 1 Corintios 16:14 Todas vuestras cosas sean hechas con amor.
Esta es pues, una invitación a revisar la forma en que nos dirigimos a los niños para llamarles la atención o para que mejoren su comportamiento. Estoy segura que la intención no es perjudicarlos, sin embargo cuando no sabemos cómo hacerlo, nos podemos equivocar y las consecuencias para los pequeños son graves.
Te dejo un cálido abrazo y deseo de todo corazón que este mensaje te sea útil y lo puedas transmitir a otras personas. Juntos podemos hacer la diferencia!
No olvides dejarme algún comentario, para mi es muy importante! Muchas gracias.
dulceluzcanta@gmail.com
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Dios te bendiga,
DULCE LUZ

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